domingo, 1 de marzo de 2015

58. En volandas



En el poso del café derramado se perfila el pasado de Bandah, tan nítido y pentecostés que ni el más experto y hábil de los lanceros sabría zanjar el asunto con tanto estómago vacío. Porque el pasado tiene estas cosas: es asomarse a cada mancha de grano grueso y creer intuir cómo explotaron las estrellas y su trayectoria de bólido. Y aunque riñan las mareas bajo el influjo pernicioso de las alondras en flor o tras el discurso de los reyes magos que año a año se personan por estas latitudes de ensueño, aunque riñan, digo, y las olas se sobrepongan al mar espeso del desorden, el ritmo cardíaco de cada tramo posado sobre la mesa esclarece cómo se formó todo, porqué los hombres erraron el tiro ante el halo soleado del pertinaz pecado y cuál de ellos sacó de ronda a su mala suerte para alzarse con el tesoro de tanto reino descompuesto.

De ahí, de ese poso, la inquietud de esta ciudad. O del reseco perfume de unas piernas desnudas o puede que del trenzado violeta rematado en lo alto de cualquier peluca que se precie.
Silban los antojos y lo que no eran más que colores, sombras y brotes de armonía se han contabilizado en haberes fuera de temporada, por aquello de no cuadrar ni los árboles que se retrotraen a su fila de hojas cabizbajas.
Y mientras el brillo matiza el decorado de espanto que muchos querrían para sus fieles enemigos, el hambre sacude la tierra negra; y, sobre los aleros, los cuervos, atentos al migrar precipitado de la joven, y no por ello menos seductora, esclavitud.


¡Palabra de rey tunante!




Fotografía APOD:  Tierra de lagos


6 comentarios:

  1. Sin la voz, a veces se pierde el camino de las manchas que nos deja el agua.

    No será por por no intentar conservar corduras entre lunas,
    ni en rendir lapices, letras y plumas, de cualquier arroyo.

    El poso que deja una lanza al viento, es la mirada que la ve alejarse.

    Esclavitud deseada en el brillo del tiempo,
    nítida en el desorden.

    Esmeralda, siempre esmeralda....

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    1. Sin la voz, sin esa mano que alza al vuelo su lápiz para explicar mil y una estrellas,… sin ese tiempo que se roba al reloj para despojarnos de la burda rutina,… ya no seríamos fuente donde saciar nuestra propia sed de esperanza.

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    2. Sin tu luz, sin tu guía en el camino, los mapas de tinta china no tendrían sentido, los sueños lo serían menos.

      Hay muchos tipos de alter egos, cuando me miro al espejo, nuestro yo del otro lado del tiempo, que aguanta mareas y goteras, me dice que el tiempo siempre llega, desordenado,
      si se vislumbra una luz a lo lejos.

      Esmeralda, siempre esmeralda....

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    3. Sin la llama que dejas siempre encendida para mi voz y mi tinta china, no sería lo mismo levantarse cada aterdecer, y a contemplar lo irisado del mar en esta época del año. Que Bandah te llenaría de voces, que lo sé...

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  2. Estoy paseando por Bandah y estoy a gusto.
    Encantada de conocerte.

    Un saludo,
    Carmen

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    1. Gracias Carmen por hacerle los honores de esta manera a mi rey tunante. Sabe algún dios que hace horas vela tu paseo por estas tierras, y que se le antoja estela de oriente la cola seductora de tu vestido. Suspira y, del eco de tus pasos, nacen sus letras.

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