domingo, 1 de febrero de 2015

57. Luces de corte



Bandah y el traje nuevo del emperador. Como si el señor de las corrientes polares, trasnochado en el cambio de hora, cayera en un cielo estropeado y, a todas luces, paralítico; y toda su voluntad quedara dispuesta para la estación de las nieves sin que los firmes candidatos a la ciudadanía en este cuarto de esfera pudieran sospechar el error cuántico, entre viento y fuego.
Así las cosas, cortadas y engarzadas las nuevas mangas, escépticos prefijos de sutura relucían sobre la tela. Y en volandas parecían aventurarse otros pespuntes con más suerte, o por lo menos el maniquí en hélice y zigzag se apresuró a exponerlo ante las cotorras congregadas en el salón de costuras. ¡Menudo lujo de músicas danzatorias! Agujas y alfileres sesgando el aire y miles de hilos sueltos acordonando a su modo y manera la línea disuelta del vestido. Hundidos los botones, ciertas manos acomplejaron el dobladillo acantilado en su pendiente, mientras el secretario anotaba puntadas y desbordes para su presupuesto de obra y gracia.

Sólo el espejo permanecía al margen de tan alborotado juego, echando naipes a ciegas y cortejando sombras en los retazos de luz y brillo dispersos por el piso, pues de todo se aprende y aquí los maestros vidrieros sabrían terciar ante la madera de tan dispersos reflejos.
¡Qué bellos plantes, al final! ¿Cómo permanecer sin más ante semejante milagro de charol? Ahora sí, ahora sí, opinan todos. Ahora la nostalgia regia tiene con qué salir a la calle a departir enmiendas. Ahora tiene patente la tristeza de sus ojos cerrados.


¡Palabra de rey uniformado!




Fotografía APOD:  Gas de arena

2 comentarios:

  1. Hasta la patente se agrietará, y con la nostalgia envejecida de la mano buscarán un lugar donde morir.

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    1. A mi rey le gustaría que no te equivocaras, doblaría la recompensa si supiera que la muerte le buscaría cuando fuera acompañado de alguien de quien refiarse.

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