martes, 7 de mayo de 2013

45. (con)Sentir






En los eclipses acaecidos en Bandah, duele como una mala cosa la razón extraviada. Los plebeyos apostados a las puertas del cielo gimen apretando los dientes, cruzando los dedos entre las vetas de la decidora de verdades y echando la vista atrás, por aquello del acento suizo y las manchas del sometimiento.
En todos los iris explotan nebulosas, en todas las mentes se recrea el atónito milagro del advenimiento más absoluto. Las nubes de gas recorren los colores agujereados y estallan imágenes en los confines del margen, para rebotar nuevamente en el lago estancado de la primera impresión.
Los ojos se quedan atónitos. Evaporan niebla ácida sobre sus convecinos y la masa queda entonces devorada por el mismo contratiempo.

Regueros anaranjados, visiones de otro mundo, puntos radiales de luz, todo cabe en la mirada congestionada del último de los cautivos. Nuestro intestado gobernante. Sin convicción resulta más enfadado, más próximo al parricidio; pero las apariencias confabulan explicaciones que no caben en un plato de sopa. Por ejemplo, yo le miro y una isla aparece dentro del río. Desierto brillante en litros y litros de agua con mal genio. En sus pupilas empatan las mías, avanza nuestra demencia y reímos entremezclados. Pero la suerte me es esquiva, caería a pico ante su acantilado y él arrancaría oscuras sentencias de su arena empapada con mi vida, volviendo a la lejanía planetaria que lo encandila.
A veces me pregunto, en un revuelo para orillar el asunto, si lo que veo no es el desteñido vaho norte de una estación de trapo.

¡Palabra de rey mínimo!






Fotografía APOD: Eskimo
 

4 comentarios:

  1. Sigue caminando el errante, por siempre y sin perdón, aunque solo sea en: “La pequeña parcela que construimos delante de la cara”, que decía Miranda July.
    Besoscondirecciónatuparcela

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    1. Y en esa mi parcela, errante con desvarío, quisiera eclipsarme ante tu figura. Llenarme los ojos y responder a tu encuentro.
      Besosalaspuerta.

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  2. Cuando te pones mitológica ya es lo más.

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    1. Hay momentos para todo, y a una mirada nostálgica le sobreviene, o por lo menos a esta escriba le pasa eso, una veta mitológica poco coherente.

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