martes, 26 de marzo de 2013

43. Juegos de azar






Llueve en Bandah. Se derraman aguaceros de plegarias y en las azoteas escasea el agua bendita.
A mí me sobran decenios, cuarteo los dedos sobre el acero líquido que galopa mis pestañas y solamente un lucero tiembla tras la cortina.
Se esperan dos alumbramientos, eso es todo.

Desde el primer vuelo de peldaños, con viento de cola, escapo del fulgor. Pese a los embustes del ángel, a los acertijos del carpintero.
Quizá no quede lejos la humedad, aquella que espolvorea palabras de caja alta sobre los remedios del destino. A ninguno de mis adeptos les gustaría acorralarse a ciegas con citas inglesas o turcas pues les impediría descoser los labios y pronunciar amigos y conocidos. Que la aurora llegará puntual mas el perdón, ay, quién podría asegurarlo sin vender antes su efigie maciza de sombras  y colores galantes.
Devorando al caballo lozano y al árbol enraizado de cualquier modo, ahí persiste el falso perfume de las nubes. Mecánica de las tormentas que se asemeja en días y treguas a la impaciencia zalamera de mi rey de copas. No debo enfermar, es aturdidor este sueño de gotas melancólicas sobre los bordes sigilosos de mis manos. Y el apagado chirriar que me pierde es, a la vez, mi única salvación.

¡Palabra de rey azaroso!





Fotografía APOD: Cometa de enero

4 comentarios:

  1. Fíjate todo lo que llovió, y lo drogado que estaba de melancolía el hombre jardinero, que cuando quisimos darnos cuenta ya no éramos nosotros. Sino aquellos del Aldiss, los del Invernáculo.

    Me gusta perderme por aquí también, aparte de la otra construcción digna de Dédalo que tienes.

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    1. A mi rey le has despertado la curiosidad. Lo del hombre jardinero le ha temblado en las manos.

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  2. una lluvia de palabras y de sueños, para venir y mojarse de ellas
    de ti.

    Gracias por dejarme tu huella, y acercarme a tus letras.

    un abrazo

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    1. Gracias a ti por adentrarte en tan sugerentes tierras.
      A mi rey le ha gustado el aroma de tus pisadas.

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