miércoles, 6 de marzo de 2013

42. (en)Carnados






El porvenir de Bandah hace cola en la puerta oriental de la ciudad, junto a los leprosos de espíritu y a los repartidores de ofensas.
El porvenir tiene una forma peculiar de accionar la aldaba invertida de la puerta, los garantes custodios lo llevan escrito de serie, pero no hay cielo ni sol que altere el orden de preferencias.
Si al orbe se le añade su cometa, lleno de placeres vagos y ostentosos, ¿qué le queda a las figurillas  errantes de los paseantes?

El porvenir nunca sale retratado en las luces de los geógrafos, bien lo sabe el secretario. Una fila finita de días hace que cuente yemas, en sus dedos y en los de aquellos organistas que no cejan de ensayar tremendo monumento al deseo.
Pretende no saber que debería mudar de cielos, las crónicas sin traducción aparente así parecen burlarlo, mas no a ojos necios pues la vida pasa lenta y circular a cada puesta de sol. Y como la boca de un pozo, todo se cierra con la llave menos descantillada.

Por venir el herrero a doblar la horquilla de la puerta, yo persigo lo que no anda escrito todavía en el duelo canoso de mi fiel monarca. A pesar del aire falsificado que suspira entre sus escasos ropajes, mantiene los quevedos firmes y al pairo de habladurías copernicanas. De lo contrario, los bermellones colgantes a su paso por el puente levadizo del mundo ya no brillarían más. Y los cielos incautos de negrura inundarían las pupilas ciegas de membrillo.


¡Palabra de rey por-venir!






Fotografía APOD: Collar de perlas


4 comentarios:

  1. Es un constante giro sobre el mismo eje y si amanecer, amanece todos los días, bien se podría poner remedio a los errores ennegrecidos...

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  2. Mi rey podría estar de acuerdo con tu apreciación, Josh, mas los alguaciles desconfían de la rutina giratoria del sol, así consta en sus informes. Ni que decir tiene que de errores ennegrecidos no hablan.

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  3. No me atrevo a comentar, porque carezco de salvoconducto para interpretar este reino. Y menos con este teclado americano, sin tildes y de color negro. ¿He le´ido membrillo? Fant´astico.

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    1. Bueno, el tema del salvoconducto no es complicado. Con que te pasees por jardines colgantes y puentes ausentes tienes más que de sobra para dominar esta ciudad. Incluso puedes echarte a la espalda las tildes y vivir sin ellas.

      Y lo del membrillo es bien cierto.

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