domingo, 30 de octubre de 2011

31. Emplatar


Sentada en el pescante de mi vida, llegué a Bandah en el soplo de un cometa.
Si alguien apostado en el margen del camino hubiera sorteado mi suerte, par y rojo ganaría la banca.
Que fuera este el atribulado secretario o una dama de cría, nada cambiaría el hecho incontestable de ser la favorita en tierra ajena de un monarca con parangón.
Así las cosas, la sonrisa menguante de los días ha hecho que las congojas de dichos personajes, estrellas efímeras al borde de una teja, sirvan de precedente para todo este preámbulo radial y torsionado en el que se ha convertido mi relato.
¿Y qué sería de mi verbo sin ellos?
Una parte substancial de la creación, así lo dictaría en sus memorias el más docto de mis sirvientes.


Que somos el tiempo que nos queda y aunque Violadores del Verso firmarían cantando tremenda aseveración, no por cierta tendría menos empaque para la que aquí continua trazando blanco sobre negro letras sin sentido, por obra y gracia del perdón y el tiento de un majadero coronado hace ya lustros.

Señor, déme colores, y con tiza plasmaré el universo conocido, sin dejarme por la senda del retrato los portentosos hoyuelos de la maja nebulosa, aquella que desde su particular gancho cuelga los deseos enamorados de millones de penitentes.

¡Palabra de rey impresionado!







Fotografía: Verona, un domingo cualquiera de octubre

3 comentarios:

  1. Bien es cierto que somos el tiempo que nos queda, de nada vale a toro pasado vanagloriarse de lo conseguido, siempre nos quedara alguna montaña que escalar, algún viento que domar y por que no, empaparse de los giros a nuestro alrededor, siempre habrá algo que aprender...abrazzzusss,me gustan tus letras.

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  2. suerte de eso, de que nos quede algo x cumplir

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  3. Ese plato veronés parece pintado por alguien de este reino, donde hay días como hoy en los que apatece perderse entre sus límites misteriosos, ese rey sensible e impresionado mecida por el poetico lenguaje con el que se comunican.

    Transito sin rumbo entre esa nebulosa con hoyuelos, un cometa loco y me siento en el tejado con la estrella de Bandah.

    Un beso, Tara

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