viernes, 2 de septiembre de 2011

29. Picas


Bandah iza sus estandartes en lo más denso de su leyenda, entre nubes de gases innobles.
Y de un mar a borbotones surgen balas de plomo, de un cobrizo que adula mil veces los bucles repeinados de nuestra terca bandera.
Así nace la historia de esta ciudad, al revés del mundo conocido y al final del camino recorrido, entre el barro salpicado por los soldados licenciados.
Desde lo más alto, otea el monarca con sus bufones preparados no sea que un secretario sin tilde ni sello decida inscribir en la batalla al más tullido de nosotros. Que los honores de los grandes no fueron hechos para escribas ni tinteros, ni para novelistas venidos de otras nieblas más ligeras.
Bandah se basta y se sobra para defender los fantasmas que hilaron su nombre, prestos a perecer sentados, en el banquete de su última cena.

El cascabel de madera resuena en lo más hondo, perdido por las costas del lago cubierto de cebada espumosa; y los caballeros, resueltos en su legado con los dioses, voltean sus cabalgaduras libres de cascos para flotar hacia el atardecer sureño.
Se eriza la piel bajo la cota de seda, y dulces manos de doncella cantan la gloria del despertar sobre la espalda magullada del rey doliente, más allá del tiempo.
¡Palabra de rey cronista!







Fotografía APOD: Nubes del revés

3 comentarios:

  1. Pican como lanzas ensangrentadas las 29....como una cadena perpetua, como almas colgadas del limbo.

    El cascabel de la entrada de la gruta, no advertía sobre los senos desparramados de nubes, en la alcoba de un Dios.

    El mar, aunque a veces este lleno de sangre y de banderas, sigue siendo azul y los últimos soldados que lo defiendan escribirán su historia.

    Olvidaran tildes, comas, y chanzas de cortejo.
    Recordaran a aquel tullido cartero de la corte, que siempre miraba al cielo buscando el beso de su halcón, de su luna, como un espíritu pobre, al que las plumas siempre le eran esquivas, el único que nunca enarbolo ninguna bandera.

    Pica la sal de la arena sobre la que descanso, esperando que vuelvan algo más de tres o cuatro letras, del código milenario de las mareas, y aun así, cada despertar es un nuevo y único tiempo, que espera con los pelos de punta, caricias, susurros, besos... libres de legados de palabras.

    El rey, es el más sabio de todos sus súbditos, desde su atalaya proyecta su sombra incluso en la más cerrada resaka del norte, marcando el camino a los navegantes, su aguja no para de ensartar perlas de espuma, mientras recita melodías de colores.

    Sus crónicas serán siempre al revés, como su camino, como el perpetuo retroceso, siempre serán esperanza, de ver un rio que nace después de morir, alcanzando el cielo en una cascada, dibujando mapas imposibles, sin laberintos ni túneles.

    Honor al único Rey de una tierra que todavía se mantiene desconocida, libre... en el que las picas duelen.

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  2. a mi rey le ha gustado eso de "recitar melodías de colores"...

    ostras, cada jornada tengo más claro que usted y su graciosa majestad serían grandes amigos, y grandes viajeros

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  3. Gracias Tara, por dedicarme "un usted",
    por aceptarme en la corte,
    por ser siempre fiel a tu Rey.

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