sábado, 4 de junio de 2011

25. Imán*



Hay en la misteriosa geometría
de las constelaciones
un imán tan potente de mis ojos
(girasoles obscuros de las noches),
que tal vez cuando muera, mis dos ávidas
pupilas se transformen
en dos destellos ágiles
que vayan a fundirse con los vórtices
ígneos de Aldebarán, Sirio, Capella,
Rigel, Arturo y sus septentriones,
o con la dulce Vega de la Lira,
en pos de cuyo azul, remoto acorde,
marcha el sol con su coro de planetas
describiendo espirales por los orbes…


Sí, mis ojos irán a las estrellas,
siendo en su luz dos mínimos fulgores,
dos gotas en su mar de oro convulso,
dos chispas en su hoguera multiforme,
dos puntos más en esa geometría
misteriosa de las constelaciones…







Fotografía APOD: Cuatro soles

* Imán, de Amado Nervo (en su libro Perlas negras y otros poemas – Barcelona: Debolsillo, 2002)

5 comentarios:

  1. Ya lo son, se percibe su luz desde aquí.


    besos

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  2. Más de cuatro soles contemplaran tus ojos,
    cuando sean tan solo un brillo de estrellas.

    Los imanes de tus pupilas, transformaran planetas,
    las hogueras serán dulces, en un orbe azul.

    Tu rey será polvo, chispas geométricas olvidadas,
    seguirás con el misterio, fundido en vortices remotos.

    Tus dos mínimos fulgores, tu coro de tintas marchitas,
    serán tantos puntos en las constelaciones,
    que se fundirán con perlas negras, después de todo y de todos.

    Esmeralda, siempre esmeralda.

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  4. Tu cabellera es negra como el ala
    del misterio; tan negra como un lóbrego
    jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
    Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

    Tus ojos son dos magos pensativos,
    dos esfinges que duermen en la sombra,
    dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
    pero hay algo más bello aún: tu boca.

    Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
    para el amor, para la cálida
    comunión del amor, tu boca joven;
    pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

    Tu alma recogida, silenciosa,
    de piedades tan hondas como el piélago,
    de ternuras tan hondas...
    Pero hay algo,
    pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
    (Amado Nervo)

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  5. Cuatro soles, cuatro miran al cielo, cosen estrellas de Huidobro, con pluma de punta fina, pintando pasiones y desgracias, asentados en la “Rotonda de los nombres ilustres”, desde el otro lado del charco.

    Cuatro soles, son tres o cuatro anillos, dentro de un reloj de arena, congelados a ciento cincuenta años-luz.

    Cuatro soles que ahora miran al cielo, pronto se convertirán en seis, en una partición cósmica.

    Cuatro soles imantados, mirándose en un espejo, esperando siempre momentos, con reflejos cruzados, con siluetas de seda, pegados a su esencia.

    Cuatro soles, tienen que tener muchas lunas, que miedo de mareas...vivas.

    Cuatro soles, palabra de rey....

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