sábado, 14 de mayo de 2011

24. De día



Si caes en la cuenta, no pases temor, podrás recoger el peso de tu bolsa en las callejas de Bandah.
Abalorios de bruja precavida, redes para cazar libélulas algo constipadas, o atrapanubes de color marciano,… de todo y más en los puestos reversibles de la zona más arcana.
Allá donde la estrechez de miras, por aquello de los balcones tocantes, es elogio y no menosprecio.
En el mismo sitio en el que descuidar unos calzones puede agujerear tu hombría, o perder la honra te convierte, de facto, en la más fácil de las damiselas… sin necesidad de reales decretos!!!



Conspiré por los tejados, dejando atrás a gatos y bestias salvajes; y se hizo mi voluntad.
Edifiqué amoríos, venganzas y también galletas de coco, alrededor del velamen de una cabellera crepada y cobriza, con más escalas que un eclipse lunar en solfa.
Y aunque me faltaron lápices, pues rodaron cual goteras del cielo, robándolos la tara ligera de mi flaca memoria; me apliqué con plumas, estrellas y carboncillos, que imaginar la ciudad de tus sueños no es tarea simple, ni para un argonauta con título.
Vagabundos y carteros saben bien de mi esfuerzo titánico, eternos sufridores del laberinto ajardinado en el que trajinan a diario cuerpo, alma y zapatos. Que el secretario me informa, no lo duden nunca mis cantarines pajarillos de cuerda… aquellos que trinan el tiempo rodando y rodando por la esfera del campanario más alto.
¡Palabra de rey arquitecto!










Fotografía APOD: Eclipse parcial