jueves, 20 de enero de 2011

20. Fogones


De las cocinas de Bandah sale el vaho que entela mis lentes, sin entender por qué los frijoles o los nabos no hierven sin tanto alboroto.
Seguido por el secretario, al filo de la más burda irreverencia, inspecciono yantares y aún brebajes, con la nariz puesta en todo y la gula ajena en nada.
Si fuera tan fácil morir de hambre, cuchillos y tenedores harían el trabajo sucio, mientras cucharas y demás instrumentos de tortura pondrían la mano para cobrar.
¡Qué panda de sicarios ha perdido la corona!

Mas el apuntador oficial del reino discrepa, blandiendo miserias y penalidades su discurso entrecortado. Lo intuyo encendido pues mis ojos permanecen emborronados en aceitosa niebla, y con la pluma en perfecto equilibrio cartesiano entre el tintero y sus dedos.
¡Cuánta vehemencia desperdiciada en tan infértil disputa!
Cocineros desmayados, ujieres retorcidos en sus vientres y camareros inutilizados en sus bandejas de servicio. Todos ellos envenenados con el guiso de los domingos.
¡Palabra de rey especiado!






Fotografía APOD: Eta Carinae

2 comentarios:

  1. En las cocinas de la corte el rey guisa vidas, conciencias y súbditos.


    besos

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  2. Como hablar de fogones.
    de nabos y de hortalizas
    si no se como he llegado hasta aquí.

    Estaba tirado en una playa,
    y por efecto de la marea,
    mi cabeza se ha inflado,
    como un globo,

    Y he empezado a subir,
    y a subir…hacia la luna.

    Primero he visto azoteas,
    atalayas, horizontes.
    Después me he adentrado en las nubes,
    después todo negro,
    después las Estrellas.

    Me he despistado un poco,
    he mirado hacia abajo,
    hacia la tierra.

    Desde allí arriba he visto
    el nombre de una tierra,
    que no aparecía en los mapas.

    Y de pronto,
    cuando me veía ya en la Luna,
    he aparecido en esta cocina.

    Me dicen, que con quien hay que hablar,
    Es con el apuntador oficial,
    Aunque yo quiero hablar con el Rey.

    Es un caos de cubiertos esta cocina,
    aunque tenga que pasar por el secretario,
    debo decirle a rey,
    que no he caído desde tan lejos,
    para sufrir un reino,
    en el que muere gente en sus cocinas,
    que no me extraña,
    que tenga miedo a perder la corona.

    Le voy a pedir que su “Escrivá”, refleje mis palabras.

    Después pensare como vuelvo,
    por aquí no he visto playas,
    y todavía tampoco la luna,
    Pero no me costará encontrarlas.

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