martes, 28 de diciembre de 2010

18. Paño


Si me preguntaran por el recuerdo más intenso que tengo de Bandah hablaría, hasta el fin de los tiempos o en apenas un segundo, del tacto de la tela; de aquella pieza de paño que, escondida tras muchas otras, dormía sin descanso en el taller del ebanista.

La reina nunca entendió mi predilección por el gris marengo, por las tardes de lluvia envueltas en aquel trenzado de matices que, de puro plomo, pesaba como mil onzas de cabello mojado.
Extendía el doble de ancho sobre la basta madera y acariciaba su mar ondulado como si de las cuerdas de un violín se tratara. Y hacía fluir la música desde las profundidades.
¿Oyes la sirena acercándose en la tormenta?, le preguntaba entonces al eco de los regios pasos que se alejaban camino de la merienda; y siempre obtenía la misma enigmática contestación…
¿cuándo le dirás al carpintero que su barco naufragó?
Nunca, él ya lo sabe. Viajaba conmigo.
¡Palabra de rey modisto!






Fotografía APOD: Ondas de densidad