miércoles, 30 de junio de 2010

11. Prendida


Indolente se adormece Bandah en el amanecer de los tiempos.
Entre el barullo se perciben olores de colores que nos susurran sueños irreales, quebraderos de cabeza para los profanos en la materia.
La chimenea aún conserva trazos chamuscados de mis palabras malsonantes. El secretario descorchó el acelerante incendiario para tapar nuestras culpas.
Mas el recuerdo imborrable de un reproche, frívolo espectador en las horas bajas, suplica entrar en acción por boca de la meretriz más exquisita. Engalanada a la tenue luz de una vela, escuadra y cartabón en mano, ésta escupe líneas discontinuas en tinta sepia de nogal sin otra gracia que separar los granos de sal que se perdieron en el mar.

Y aunque el cenit llegó para el sol, la llama de cera violeta transfigura el oxígeno y la concentración de vapor de agua en polvo de oro, precipitado hacia el cielo raso de una lámpara de araña.
Tras el aguacero de luz dorada se cierran mis párpados y la música del motor a reacción rompe la barrera del silencio en pos de nuevas musas.
¡Palabra de rey acompasado!



Foto APOD: La nave Endeavour hacia la órbita terrestre

1 comentario:

  1. Dichosas culpas que siempre terminan proyectadas....


    besos

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