sábado, 3 de abril de 2010

04. Fase lunar


En Bandah la luna tiene un matiz especial.
Bordada por el fondo, la cámara lenta empecina su tránsito orbital. De esa manera, una sucesión de cuartos, a cada cual más egocéntrico, se perfila a cada lado de la torta gigantesca que cuelga del firmamento.
El punto álgido de la formación acarrea ciertos desajustes en el comportamiento sensitivo de los pobladores, nada que el recuento estadístico no sepa redondear a final de año.
Así, la suspensión voluntaria de la vida honora a los valientes sin que por ello su estirpe sufra castigo alguno. Se rinde culto por la sangre derramada brindando al ocaso su fruto, envuelta ésta entre organzas gaseosas de bellos colores.

Conocí, allá por el 50, a la dama de un suicidado que sobrevivió al dolor ferroso de la muerte. Veló los postreros suspiros del amante en una galería del ensanche, sutilmente ocultada del reflujo lunar.
En sus manos, teñidas aún por el fuego derramado, temblaba el dulce palpitar de un corazón. Residuo mal gestionado de la noche de autos.
La miré a los ojos, y tras las cortinas azulonas, seguía latente el desorden de su alma, la incomprensión por la huída del amor. Su hombre partió sin que ella pudiera recriminarle el afilado desgarro de la afrenta.

Durante la alineación perfecta de las esferas, miles de curiosos se asoman al espectáculo con el afán de interpretar el misterio. Yo desistí hace tiempo, al ver ondear los bajos de su vestido sobre la nieve transparente del solsticio, cuando me explicó su historia y quiso que la acompañara más allá del horizonte incendiado del crepúsculo.
Se puede nadar a contracorriente, sólo es necesario un poquito de imaginación y grandes dosis de cinismo; y yo lo abandoné todo en la primera batalla. Me lo dejé arrebatar simplemente, sin luchar apenas, para evitarme sufrimientos necesarios.

Supe de ella por voces extranjeras un mes antes del terremoto, en una entonación caucásica poco trabajada. Lo poco que saqué en claro fue su asignación a otra persona, más cabal y aburrida que la primera pero menos ilustrada e irreverente que la última.
Alguien los cría y ellos mismos se juntan.
¡Palabra de rey trasnochado!



Fotografía APOD: Luna eclipsada

2 comentarios:

  1. El deshonor quedó bajo el manto de gas del cometa Halley, allá por el año 1986, 36 años después del dolor marcado a la dama por su amante desaparecido.
    Bajo esos escombros estelares, helados, quedó grabado el llanto de la dama. Tendrán que pasar 50 años a contar desde hoy, para que el hielo estelar deslumbre y descubra bajo su estela el nombre de la dama y del amante que la dejó el desdén. Cuando llegue ese año, 2061, ni la dama oculta, ni la dama de Bandah ni, por supuesto quien escribe, podrá descubrir los nombres de los dos amantes transcritos sobre la estela del cometa Halley.
    Sólo una rata de biblioteca, como tú, futuro lector, podrás tener la dicha y placer, de leer sus nombres en el espacio descubierto por el cometa, es decir, en este espacio de Bandah.

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  2. para ese entonces, Manel, la Crónica marchita del secretario imperial derramará, verso a verso, palabras incendiadas y memorables sobre los amantes pero también sobre los que se dejaron acariciar entre los estantes repletos de cubiertas centenarias.

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